en el que Las ganas molan

Cualquiera que haya pasado una depresión, una de verdad, una de no poder levantarte de la cama, una de que nada tiene sentido, de las de que ser: duele, sabe que las ganas es la mayor bendición que existe.

El café, oh!!, alabado sea ese generador de ganas. Pero no abuses de él o perderá su efecto. Uno por las mañanas para coger ganas para el día, y el de después de las comidas para contrarrestar la pesadez de la digestión.

No comas de forma copiosa, que eso quita ganas, y si no hay posibilidad de siesta, además es un fastidio.

Ahora cuido mis hábitos: alimenticios, físicos, de sueño, mentales y cognitivos, no tanto por encontrarme bien de salud mental y espiritual, sino por cultivar mis ganas. Que aunque esté muy relacionada una cosa con la otra, no es lo mismo.

Hacer da ganas, y hacer bien da ganas por dos. Da igual que sea instalar un ventilador de techo, que pintar la Capilla Sixtina. Al terminar, después de recoger todo ya sea físico o digital y contemplar la obra, si acabas orgulloso de ella, se te redoblan las ganas para comenzar con la siguiente.

Pero cuidado con tener muchas ganas, que luego te flipas y cuando no tienes tantas, se te viene el mundo encima…

Cuidado con esos días en los que estás repleto de ganas, en los que te comerías el mundo. Esos días utilízalos para continuar proyectos, para comenzar con otros que ya tenías pensado hace tiempo, pero no comiences cosas nuevas.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *